Alguna vez se han dado cuento como cosas tan pequeñas e insignificante nos hacen perder la paciencia. Cosas como no tener leche para el cereal o cuando no hay dos medias iguales. En ese momento estoy segura que piensas que el mundo se esta acabando. Pero ni eso fastidios se comparan a los que so provocado por la gente que nos rodean. Una llamada ajena telefónica, con un volumen muy alto, o cuando los hermanos e hermanos simplemente nos molestan sin ninguna razón. Pienso que fastidios como estos son parte de la vida y no importa que seas la persona mas relajada del mundo siempre va haber algo que te molesta.
Unas de mi soluciones para cosas tan simple seria pensar en otras que son mas complicada y grande. Otra seria no darle importancia y siempre tener en mente que en otras parte del mundo muchos darían lo que sea por tener esos tipos de fastidios.
Hasta la próxima.
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